Música

domingo, 23 de octubre de 2011

LA NOCHE (COMPLETO)


Cuando tus párpados caen
y una tranquilidad sublime te invade
mientras la respiración suave
en tu cuerpo produce movimientos
lentos, pasivos como el mar
a la hora del crepúsculo matinal.


Acostada y cubierta de sábanas
creadoras de relieves irreales 
por donde se escapan destellos 
de tu desnudez
gracias a los milagros,
a los azares de la vida
que me han dejado ver
las sombras de tu cuerpo
y los abismos de tu ser.


Entonces, un silencio se aproxima
y llena cada espacio vacío de tu cuerpo;
en la víspera parsimoniosa,
con una tangible hesitación
sobre la pesadez del aire
y la liviandad de tu persona.


De los resquicios que acompañan 
tu soledad,
prontamente las células de un cuerpo salen
y se integran; es el mío que se vale
de la inercia y la energía
arrojándose hacia ti.


Asaltando rápidamente tu hermosura,
busco el encuentro de tus labios con mi voz;
estrechar tus manos y las mías;
enredar los muslos tú y yo...
04 febrero 2011
Encuentro dentro de ti las maravillas
que consuman nuestro amor infinito,
y entre un mar de gritos
que nos libera de la gravedad, 
flotamos sobre la cama 
que nos ataba a la realidad;
rompemos el techo que nos encerraba
en un momento efímero,
mas ahora será eterno 
como el recuerdo de esta noche, tal cual.

Es el momento de abandonarte,
de llorarte y alejarme,
no sin antes arrancar tu dolor,
desgarrar tu sexo 
y retratar tus senos
sobre el blanco lienzo que es tu cuerpo;
comer tus frutos maduros
y sembrar sus semillas 
en las tierras yermas
de tu corazón. 

Y descansar.

Al final, dormito deslizándome
en tus brazos, donde se refugia
mi calor del helado invierno
que duraría toda la vida
si te perdiera, amor. 

05 febrero 2011


PRIMERA NOCHE SIN TI

Inconsciente voy descubriendo los lugares donde pasé junto a ti increíbles momentos de locura, amor y dolor. Poco a poco tu recuerdo se apodera de mi mente; ahora mi corazón desea que estés aquí junto a mí en el lugar donde te conocí. Pero mi razón me dice que es mejor tu ausencia en estos días de abstinencia de tu voz, de tu cuerpo, de tu aliento. Trato de distraerme al no pensarte, pero sólo el no pensarte es ya una distracción. Y te vuelvo a pensar. 
Lentamente se acaba la noche que me agobia con tu recuerdo. Esto es semejante al infierno, un poco más incierto. Te encuentras lejos de mí y de mi pensamiento. Te he dicho que no te extrañaría y fue lo primero que hice al llegar aquí y no encontrarte. Tu pensamiento está en otros lares, pues necesitas concentrarte  para cumplir con tus deberes y después, si quieres, puedes pensarme pensando que te pienso.

Es cierto y suficiente por hoy, adiós. 
28 junio 2010